En la queja No. CIM/PIP/0035/2011 presentada por la C. Cristina Ángela Ramírez Santiago en contra del Lic. Alfonso Mejía Miranda ante la Contraloría Municipal de Valle de Chalco, se menciona que debido a que el día seis de julio del presente año el Lic. Alfonso Mejía Miranda se presentó en la Colonia del Carmen, entre las calles Soto y Gama y Poniente Catorce, que es donde Cristina Ángela Ramírez Santiago renta un local en el cual laboraban tres técnicos de nombres Braulio Antonio Hernández, Raúl Antonio Amador y Gonzalo Flores Marín, los cuales se encontraban reparando una máquina de tortillas, y aproximadamente a las quince horas del día seis de julio del año dos mil once, se presenta el Lic. Alfonso Mejía Miranda, mostrándole a Cristina Ramírez su gafete de Servidor Público y al mismo tiempo se dirigió a los presentes preguntándoles quién era el encargado o responsable del local, a lo que los técnicos le respondieron que se dirigiera con Cristina Ramírez. El Lic. Mejía Miranda se acercó a Cristina Ramírez diciéndole que no se podía poner en ese local porque le estaba afectando a las demás tortillerías cercanas, a lo que Cristina Ramírez le contestó que ni siquiera estaban vendiendo tortillas ya que el negocio aún no se abre, sólo estaban reparando una máquina, y el Lic. Alfonso Mejía Miranda, le dijo que él era el jefe del departamento de atención a la industria de la masa y la tortilla, y le dijo que para que él la dejara trabajar y no tuviera problema alguno, Cristina Ramírez le tenía “que entrar” con una cantidad de $5,000.00 (CINCO MIL PESOS 00/100 M.N.); Cristina Ramírez le contestó que no tenía dinero y mucho menos esa cantidad, que a penas había comprado una máquina y eso era viejita porque no tenía dinero, él le dijo que mejor no se hiciera pendeja y que le diera los $5,000.00 (CINCO MIL PESOS 00/100 M.N.); que así la dejaría trabajar y no tendría problemas, ella le volvió a repetir que no tenía dinero y él le dijo: “bueno mañana te espero a las 11:00 de la mañana en mi oficina con los $5,000.00 (CINCO MIL PESOS 00/100 M.N.)”; y que si Cristina Ramírez no se presentaba en su oficina, el Lic. Mejía Miranda en la siguiente semana se presentaría en el local a clausurarle el local, al momento de decirle eso le mostró los sellos de clausura que le iba a poner y que entonces iba a tener que pagar una multa de $150,000.00 (CIENTO CINCUENTA MIL PESOS 00/100 M.N.); y que además perdería la máquina hasta por dos años y se retiró.
Cristina Ángela Ramírez Santiago aclaró que todo se lo dijo de una manera prepotente diciéndole palabras altisonantes y alzándole la voz. Hizo mención de que cuando todo ocurrió se encontraban los técnicos, Braulio Antonio Hernández, Raúl Antonio Amador y Gonzalo Flores Marín, los cuales ofreció como testigos de lo ocurrido y se comprometió a presentarlos cuando la autoridad administrativa requiriera su presencia como prueba de los hechos manifestados.
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